Living de la casa de los Honorio. Elsa va y viene por todo el ambiente, ordenando y acomodando. Raúl está en el sillón viendo televisión. Suena el timbre.
Elsa
Ayyy, Raúl. Debe ser Danielito, no lo esperaba tan temprano. Y la casa es un desastre.
Raúl
Dejate de joder, ¿querés? Está todo impecable.
Elsa abre la puerta.
Elsa
Ah, Marcelo, sos vos. Pensé que eras Danielito.
Marcelo
Lamento desilusionarte, má. ¿Puedo pasar?
Elsa
Sí, sí, pasá que hace frío.
Marcelo
¿Qué hacés, pá?
Raúl
Ah, Marcelo. ¿Qué decís che? Vení a saludar a tu viejo.
Marcelo
¿Vos también creíste que era Daniel?
Raúl
Sí, pasa que…
Elsa
Imagínate, Marcelo, hace siete años que no sabemos nada de tu hermano. Vos deberías estar igual de emocionado que nosotros.
Raúl vuelve al sillón a ver televisión.
Marcelo
Y sí, debería… ¿Qué estás cocinando, má?
Elsa
Un guiso de lentejas.
Marcelo
¿Le pusiste chorizo colorado?
Elsa
Ay, sí, pero a Danielito le encanta. No me acordaba que a vos no te gustaba.
Marcelo
No, me cae mal.
Elsa
Perdón, Marcelo. Hoy es un día especial.
Marcelo
No hay drama, lo separo. Bueno, te doy una mano con la mesa.
Elsa
Dale, poné los platos. Voy a ver el guiso.
Marcelo se acerca al mueble, toma los platos y cubiertos y los pone en la mesa. Vuelve Elsa.
Elsa
No, Marcelo. Poné la vajilla de porcelana.
Marcelo
Es lo mismo, má. Es una cena.
Elsa
Haceme caso, por favor. Hoy es un día especial.
Marcelo levanta todos los platos y cubiertos, los guarda y pone los de porcelana.
Marcelo
Listo, má. ¿Contenta?
Elsa
Poné el vino que está en la cocina.
Marcelo va a la cocina y vuelve con el vino.
Marcelo
Mierda. Catena-Rothschild 1985. ¿Pueden pagar esto ustedes?
Elsa
Hicimos el esfuerzo. Hoy es un…
Marcelo
Sí, má. Un día especial.
Elsa va a la cocina.
Marcelo
¿Qué estás viendo, pá?
Raúl
Ehhh, las carreras. ¿Sabés que todos los domingos las veíamos con tu hermano?
Marcelo
Pero pensé que no las veías más.
Raúl
Pasa que la visita de tu hermano me trajo recuerdos. Como cuando lo llevé al autódromo su primera vez.
Marcelo
Sí, y a mí no me llevaste.
Raúl
Eran caras las entradas. Además, a vos nunca te interesó el automovilismo.
Marcelo
Sí, no sé.
La madre vuelve de la cocina.
Marcelo
Má, pá, les tengo que contar algo.
Raúl
Sí, hijo, te…
Elsa
Decinos.
Marcelo
Son muy buenas noticias. El otro día en el laburo…
Suena el timbre.
Elsa
Ayyy, debe ser Danielito.
Raúl
Qué emoción, voy a abrir la…
Elsa
Andá a abrir, que se debe estar congelando.
Marcelo se queda parado con las palabras en la boca mirando hacia la puerta.
— Telón —
Marcelo está recostado en el sillón viendo televisión. Entran Raúl y Elsa. Marcelo al verlos se levanta.
Marcelo
¿Y dónde está?
Raúl
No, salimos pero no…
Elsa
No había nadie. Nos quedamos un rato a ver si aparecía.
Marcelo
Bueno, ya vendrá.
Elsa
Mirá si le pasó algo.
Raúl
Quedate tranquila, Elsa.
Elsa
Mirá si lo secuestraron.
Marcelo
Má, no digas boludeces.
Elsa
Marcelo, por lo que nos contó le va muy bien en Miami y tiene un buen pasar, y con tanto delincuente suelto… Llamá a la policía, Raúl.
Raúl toma el teléfono y marca.
Marcelo
Seguro fue un pibe haciendo ring raje.
Raúl cuelga el teléfono.
Raúl
Sí, quizás lo mejor sea esperar un poco.
Elsa
Pero, Raúl…
Marcelo
Tranquila, má. Vení, sentate un rato.
Elsa se sienta. Raúl se sienta a su lado. Elsa se levanta de golpe. Raúl también.
Elsa
¡Y si lo lastiman a mi Danielito! ¡Ay, no, por favor! Tenemos que hacer algo.
Marcelo
Fueron los chicos de acá a la vuelta. Como cuando éramos chicos con Daniel.
Raúl
¿Te acordás cuando te agarró Don Roberto? Cómo te cagaste en las patas.
Marcelo
Sí, porque Daniel me echó la culpa.
Raúl
Qué quilombo que…
Elsa
(al borde del llanto) Ustedes dos hablando de pavadas mientras a Danielito lo están moliendo a golpes.
Marcelo
Bajá un cambio, má. No están moliendo a golpes a nadie.
Elsa
Llamá a la policía.
Raúl toma el teléfono y marca.
Raúl
Hola. Sí, es para reportar el secuestro de…
Elsa
Pobre Danielito.
Raúl
Sí, Daniel, mi hijo. Daniel Honorio. Tiene… (duda)
Elsa
Treinta y cuatro.
Raúl
Treinta y cuatro. Sí, lo estábamos esperando para cenar. Sonó el timbre y salimos pero…
Elsa le saca el teléfono.
Elsa
Sí, salimos pero no había nadie. No, hace unos minutos fue. Pero está desaparecido ahora… ¿Cómo tres días? Ustedes son unos inútiles.
Elsa corta el teléfono.
Raúl
¿Qué pasó?
Elsa
Tenemos que hacer la denuncia pasados los tres días.
Raúl
¿Cómo tres días?
Elsa
Si Danielito está secuestrado ahora.
Marcelo
No hay nadie secuestrado. Solo está demorado.
Elsa
Si la policía no va a hacer nada, salimos nosotros a buscarlo. Vamos, Raúl, agarrá tu abrigo.
Marcelo
Má, entrá en razón, por favor.
Elsa
Mirá, si no querés salir a buscar a tu hermano secuestrado quedate en casa por si llaman los secuestradores.
Elsa y Raúl toman sus abrigos y salen. Marcelo se queda. Suena el teléfono. Marcelo atiende.
— Telón —
Marcelo camina nervioso por el escenario. Entran Elsa y Raúl.
Elsa
No hay rastros de Danielito.
Raúl
Nadie vio nada, y eso que le tocamos el timbre a toda la cuadra.
Elsa
Solo Doña Elvira, que escuchó un golpe y un coche que salió rápido haciendo ruido.
Marcelo
Pero si Doña Elvira está casi sorda.
Elsa
Pero siempre lo quiso mucho a Danielito. No sabés cómo se puso cuando se enteró que lo habían secuestrado.
Raúl
Pobre. Casi le da un infarto. Además…
Elsa
Pobre mi Danielito, Dios mío. No hay nadie que haga nada.
Marcelo
Escuchen, los dos. Tengo algo importante que decirles sobre Daniel…
Elsa
¿Y si en una de esas los secuestradores piden rescate? ¿Cuánto tenemos ahorrado, Raúl? Habría que llamar al tío Néstor, él siempre tuvo plata guardada.
Marcelo
Má, pará un segundo. Daniel llamó.
Elsa
¿Ves, Raúl? ¡Llamaron los secuestradores! ¡Te dije! ¿Cuánto quieren? Ay, Dios mío, mi Danielito, lo tienen ahí encerrado sin comer, con este frío…
Marcelo
No eran los secuestradores, era Daniel. En persona. Llamó él.
Elsa
¡Claro! Lo obligaron a llamar para que no sospechemos. Hacen eso, ¿vos no ves películas?
Marcelo
Má, era Daniel y dijo que…
Elsa
¡Ay, me voy a desmayar!
Elsa cae desmayada al piso. Raúl y Marcelo la levantan y la acuestan en el sillón.
Marcelo
(a Raúl, en voz baja) Pá, Daniel no está secuestrado. Cuando salieron llamó. Dice que le surgió un negocio muy importante en Miami y que no se pudo tomar el vuelo. Que avisa cuando viene.
Raúl
Uhh… Si tu vieja se entera de esto…
Marcelo
Ya sé.
Raúl
¿Y qué hacemos?
Marcelo
Hay que decirle la verdad, pá.
Raúl
La va a destruir.
Marcelo
Peor sería que siga creyendo que está secuestrado.
Raúl
Tenés razón.
Raúl abanica a Elsa. Elsa se despierta lentamente.
Elsa
¿Qué pasó? ¿Hay alguna novedad de Danielito? ¿Llamaron los secuestradores?
Marcelo
Llamó alguien, pero no eran los secuestradores. Era Daniel, má.
Elsa
¿Danielito? ¿Pero cómo puede ser si está secuestrado?
Marcelo
No está secuestrado. Le surgió una reunión muy importante. No se pudo tomar el vuelo.
Elsa se queda mirando el piso, como perdida. Unos segundos así. Se para de un salto.
Elsa
No, no puede ser. ¿Cómo va a hacer eso Danielito? Son los secuestradores, Marcelo. Es para despistarnos, ¿no te das cuenta? A mí no me van a engañar. Yo te voy a encontrar, Danielito.
Mirando al cielo.
Marcelo
Entendelo de una vez, má. Daniel no vino.
Elsa
Esperame nomás. Yo te voy a salvar.
Elsa toma su abrigo y encara hacia la puerta.
Elsa
Raúl, vení conmigo.
Raúl toma su abrigo y va tras ella. Ambos salen.
Marcelo
¿Pueden volver? Es una locura lo que están haciendo.
Marcelo va hasta la puerta y los ve alejarse. Vuelve al comedor. Se sienta en la mesa y se sirve un plato de guiso, luego se pone a comer solo.
— Telón —
FIN.